rescate del tiempo
Tras su llegada a California en 1968, Jorge Geisse se integró de inmediato en la vibrante escena artística de Los Ángeles, consolidando una reputación excepcional no solo como creador visual, sino como uno de los restauradores y tasadores más rigurosos de su época. Su profundo entendimiento de la materialidad del arte, la química de los pigmentos y la historia de los objetos le permitió devolver la vida a piezas invaluables, colaborando con las instituciones, colecciones y figuras más prominentes de la costa oeste de los Estados Unidos.
Alta restauración y colecciones privadas
El núcleo de su carrera en la restauración se desarrolló en los espacios de mayor exigencia técnica del circuito artístico.
Geisse laboró como restaurador de arte para numerosas colecciones públicas y privadas de primer orden, alcanzando hitos de gran relevancia:
- El Museo Getty: Donde su pericia lo llevó a desempeñarse como jefe de restauración, custodiando y tratando piezas de la colección permanente.
- La Colección Gianni Versace: Espacio donde su sensibilidad estética comulgó con el alto coleccionismo privado.
- Instituciones Académicas y Culturales: Prestó sus servicios como restaurador especializado para el Huntington Garden y los Regents de la Universidad de California (UC).
Su cartera de clientes privados incluyó a coleccionistas de la talla del Sha de Irán, y a destacadas personalidades de la cultura y el entretenimiento norteamericano como Johnny Carson y Jonathan Winters. Asimismo, sus servicios se extendieron de forma constante a decoradores de interiores de alto perfil, prestigiosas casas de subastas y coleccionistas privados en toda el área metropolitana de Los Ángeles.
Antigüedades, porcelana y geopolítica
La labor de Geisse en las décadas de los 70 y 80 estuvo muy interconectada con el devenir histórico y geopolítico que transformó las colecciones de arte en los Estados Unidos. Su taller se volvió un punto de convergencia para piezas de procedencias tan diversas como complejas:
- La apertura comercial con China (1972): Poco después del histórico viaje del presidente Nixon a China, el gobierno del país asiático comenzó a exportar porcelana antigua de alta calidad hacia Occidente. Al tratarse de piezas de altísimo valor que con frecuencia sufrían daños durante el traslado, los importadores encontraron en Geisse al especialista idóneo para recuperar la integridad de estas obras de arte.
- El éxodo de la Revolución Iraní (1979): La llegada a Los Ángeles de familias persas adineradas trajo consigo un volumen sustancial de artefactos y antigüedades familiares que habían decorado sus hogares durante siglos. La necesidad de restaurar y acondicionar estas piezas tras el traslado mantuvo al artista intensamente ocupado a principios de los años ochenta.
- Orfebrería y Relojería Antigua: En sus inicios y en colaboración con Cordier’s Antiques, demostró una versatilidad técnica asombrosa al reparar piezas de metalistería fina y maquinaria de relojes antiguos severamente dañados.
En el taller: Registro y conservación
A la derecha, la obra maestra La Cathédrale de Auguste Rodin capturada en su estado original de exhibición en el Museo Rodin. Al lado, registros fotográficos del archivo del taller en Los Ángeles de la réplica en bronce numerada 7/50 y firmada por el propio Rodin durante su proceso de documentación y estudio previo. Un testimonio del calibre y la confianza depositada en Geisse.









Las imágenes de esta sección corresponden al archivo fotográfico personal y de trabajo del taller entre los años 80 y 90, conservadas hoy como registro histórico de la labor de restauración de Jorge Geisse.
Tasación crítica en una era pre-digital
Más allá de la intervención física de las obras, Geisse se destacó como un tasador de arte sumamente respetado, prestando sus servicios a la célebre casa de subastas Christie’s, a coleccionistas individuales y al propio endowment de J. Paul Getty.
En una época en la que la datación por carbono 14 era un proceso complejo, sumamente difícil de acceder y de costos prohibitivos, el ojo clínico de Geisse era el recurso definitivo. Su conocimiento enciclopédico sobre los procesos de degradación de la pintura al óleo le permitía determinar la edad exacta de un lienzo analizando la presencia o ausencia de cambios físicos y patologías visuales específicas. De este riguroso análisis empírico dependía la emisión de dictámenes profesionales que definían el valor de mercado y la autenticidad de las obras.
Esta reputación técnica lo convirtió en el aliado estratégico de las principales tiendas y galerías de antigüedades de los años 70 y 80, así como de las compañías de seguros, para quienes realizaba estimaciones de restauración nominales que definían si una pieza asegurada debía ser reparada o indemnizada por su valor tasado.
El terremoto de 1994: Rescate del patrimonio
El compromiso de Jorge Geisse con la preservación del arte vivió uno de sus momentos más críticos tras el terremoto de Northridge en 1994. El sismo provocó una devastación masiva en el área metropolitana de Los Ángeles, destruyendo y dañando miles de objetos invaluables en residencias y colecciones.
Durante los años subsiguientes, los servicios de restauración de Geisse experimentaron su punto más alto de demanda. Su taller se transformó en un centro de triaje y rescate patrimonial, devolviendo la dignidad y el esplendor a fragmentos de historia que el sismo parecía haber condenado a la pérdida definitiva.



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